Empecé a escribir esta obra con la idea de representarla con mis amigos, como un entretenimiento. Ya en varias ocasiones habíamos inventado algún pequeño sketch, alguna canción y la habíamos representado en la comunión de alguno de nuestros hijos o en algún aniversario sonado. Quise hacer una pequeña comedia que superara en tiempo todo lo que habíamos hecho hasta entonces. Me dediqué a escribirla durante las vacaciones de verano. Me daba gusto levantarme bien temprano y escribir con la fresca de la mañana. Antes de que acabara ese verano ya estaba la obra escrita. La había empezado sin demasiadas pretensiones, pero el resultado me pareció bastante bueno.

Cuando la presenté a mis amigos pareció gustarles mucho y se sintieron animados a ensayarla, a ver qué pasaba. Como mínimo nos íbamos a divertir reuniéndonos de vez en cuando con la excusa del ensayo.

Hay, también, un acondicionador de aire que nunca hemos sabido para qué sirve pues ni enfría ni calienta y trastos, muchos trastos. Éste Díaz…

Bien, después de esa primera lectura hubieron otras muchas y llegó el día en que pensa

mos que la obra tenía posibilidades de ser representada ante, por lo menos nuestra familia más cercana… un círculo muy reducido, porque dudábamos que pudiéramos aprendernos los papeles a la perfección. Ahí fue cuando surgió el nombre de la compañía: Sin memoriam. Lo escogimos de entre algunos nombres como Peter pan pa tanto chorizo

Allá por el mes de octubre empezamos a ensayar, los martes, en la Societat coral els Amics, de Terrassa. Una sala muy grande situada en el primer y único piso de la entidad y que, gracias al contacto que Díaz (siempre Díaz) tiene con el Esbart de esa ciudad, pudimos utilizar un día por semana.

Pues bien fuimos ensayando, casi cada semana, hasta que, llegado el mes de enero, empezamos a plantearnos la posibilidad de representar la obra para la familia y también amigos. Echamos cuentas y nos salían doscientas o trescientas personas. Había que buscar un lugar donde representarla y donde nuestros invitados no tuvieran que pagar por vernos.

En el bar de la misma sociedad coral, situado en la planta baja del local donde ensayábamos, hay un pequeño escenario que nos pareció apto para realizar los ensayos. Después nos pareció que no estaría mal representar allí mismo el estreno de la obra como agradecimiento al préstamo sin ningún interés ni compromiso tanto de la sala de arriba como del teatrillo de abajo.

Corría el mes de abril y llegó el momento de fijar una fecha definitiva para estrenar la obra. A todos nos pareció que sería una buena idea estrenarla en el mes de junio, quizás para san Juan. Concretamos: el día 21, sábado, fue el día elegido. La hora, las seis de la tarde.

Las dos últimas semanas, ya dentro del mes de junio, fuimos siendo conscientes de lo que se avecinaba. Habíamos hecho un ensayo con luces y sonido, los invitados habían ido confirmando su asistencia al evento y los nervios empezaron a aflorar. La semana del 21 ensayamos la obra tres días y, el viernes, montamos todo el tinglado de luces y sonido.

Estuvimos toda la tarde liados. Tuvimos que montar las dos torres de focos que iluminarían el reducido escenario. Pasamos todos los cables de sonido que cruzaban la sala hasta llegar al podio (una silla y una mesa sobre otras mesas) en el que Joan, nuestro técnico, controlaría luz y sonido. Todavía nos quedó tiempo para dar un repaso a la obra. Acabamos a las tantas y al día siguiente, al mediodía, nos volvimos a encontrar para comer en “comunidad”.

A las tres nos trajeron las sillas que el ayuntamiento de Terrassa nos había cedido para acomodar al público. Unas cien sillas que, unidas a las que ya había en el bar, fuimos colocando en la sala.

Y llegó la hora. Empezaron a llegar los invitados; familiares y amigos nuestros con muchas ganas de vernos actuar y de ver cómo sacaríamos adelante la obra.

Nosotros nos concentramos en una sala anexa al escenario que nos sirvió de vestuario y de sala de espera mientras no nos tocaba actuar.

A las seis en punto empezó la obra y se acabó la sensación de vacío que se siente antes de salir al escenario. La verdad es que esos momentos cada uno los vive de una forma, pero para nosotros, neófitos la mayoría fue una vivencia espectacular.

Cuando acabó la obra la sensación de liberación fue inmensa.

El piscolabis al que invitamos a nuestro querido público fue el último gasto que la obra nos había supuesto.

Manuel Ocaña Ortuño

Estreno:

> 21 de junio de 2014. Cafè Teatre, La Coral Els Amics. Terrassa.

Otras representaciones:

> 5 de julio de 2014. Cafè Teatre, La Coral Els Amics. Terrassa.

> 31 de enero de 2015. Teatre Sant Cristòfol. Ca n'Anglada. Terrassa.

> 29 de mayo de 2015. Teatre Joan XXIII. Les Arenes. Terrassa